“La espontaneidad y la cantada le permiten trascender las limitaciones de los géneros, a Pedro Infante”: Carlos Monsiváis/ Entrevista

Por Rafael Molina

Qué más puede agregarse a las seis décadas de la partida de Pedro Infante, en que pareciera que no dejó de existir físicamente porque no han cesado las biografías, reportajes, artículos, programas de radio y televisión, y hasta libros escritos por sus familiares. Esa es la primera fascinación del mito: sobre el intérprete de “Amorcito corazón” se ha dicho todo, y todo  siempre está por escribirse. Pedro Infante Las leyes del querer, el libro de Carlos Monsiváis, vigoriza los recuerdos inolvidables de la voz que conquistó el continente americano y se petrificó como mito nacional.

Uno de los iconos sobre los que escribió profusamente Monsiváis es indudablemente Pedro Infante, al que le dedicó innumerables artículos y un extenso libro que reúne acuciosamente crónicas del autor y las fuentes referidas a las declaraciones de sus esposas, su madre, su hermano.

Pedro Infante Las leyes del querer explora la vida del personaje perpetuado en la veneración, y el culto al carisma inagotable; rememora sus primeras entonaciones en la XEB y se extiende minuciosamente a la vivacidad de sus películas. Retratos hablados con la lucidez prosística que recrean al mil amores, al gavilán pollero, al cantante y actor,  motociclista y aviador, con su infaltable filmografía y serenatas incluidas (a cargo de un dúo o trío de epígrafes) porque Monsiváis no cantaba mal las rancheras, cuando se trataba de las leyes del querer. Año luctuoso 60 de Pedro Infante, séptimo aniversario In Memoriam Carlos Monsiváis.

 Sorprende el impacto que sigue teniendo Pedro Infante sesenta años después de haberse producido Nosotros los pobres, la película que cristalizó las lágrimas del lumpen y de los desclasados…

No hay salvo dos películas, una pérdida de raíz obrera o de clase trabajadora, excepto en La vida no vale nada y secuencias de Necesito dinero. Él es un trabajador, no es alguien a merced de las circunstancias envuelto en los harapos del destino, lo que sí es determinante es que nunca puede ser rico o si lo es, solamente de modo accidental y sin convicción; nunca puede ser autoridad porque eso sería absolutamente una falta de la psicología del personaje.

Nunca puede llegar al fin de la película con todo el éxito a cuestas, a menos que se trate de una comedia en que el personaje puede conquistar la felicidad, pero de modo alguno la riqueza o la opulencia. Entonces hay ahí una fijación en la pobreza como lo propio de un carácter que va y viene entre las lágrimas, y las carcajadas, como debe ser alguien propio que pertenece a la tragicomedia.

 Los personajes mitológicos del arrabal mexicano en Nosotros los pobres: “La guayaba” y “La tostada”, “El camellito”, “La chorreada”, probablemente se han metamorfoseado ahora en emos con chemos, o en darketos, pero en esencia es el mismo sentimiento marginal que los sigue identificando con Nosotros los pobres.

“La tostada” y “La guayaba” sí son lumpen y además desde el punto de vista actoral, son lo mejor de Nosotros los pobres y de Ustedes los ricos, Amelia Wilhelmy y Delia Magaña también llegan a extremos de genialidad cómica. Ahora los demás suelen ser simplemente pobres y mientras la desigualdad continúe, y se profundice, no hay manera de que pasen de moda. Podrá pasar de moda el atuendo, podrá revisarse la línea de apariencia de los saldos, pero desde luego que la desigualdad uniforma históricamente al país.

 A la suma de virtudes que describes con exactitud en el libro, se suma la capacidad de Pedro Infante para romper el rabioso clacismo de la sociedad mexicana; más que un triunfo del self made man, es el encanto y la seducción del carpintero que logra la cima del starsy stem mexicano.

Bueno, él sólo tiene una contradicción flagrante, al principio se propone ser un crooner -con toda la implicación de esa palabra- se propone ser alguien en la línea de Frank Sinatra: que enamore a adolescentes y que haga del micrófono su cetro, y después se da cuenta que no hay un público para eso y de inmediato -además obligado por los contratos- se vuelve Pedro Infante. Empieza como imitación de Frank Sinatra y muy pronto ya es Pedro Infante, desde luego en Cuando lloran los valientes ahí no queda duda que su sicología muy personal, su pasado -todo lo que él reivindica deliberada e involuntariamente de su pasado- y los papeles que se le adjudican, son casi lo mismo.

Él tiene la suerte de hallarse con Ismael Rodríguez e Ismael Rodríguez tiene la fortuna de encontrarse con Pedro Infante, y el resultado es notable. Infante funciona muy bien en películas que no dirige Ismael Rodríguez, pero él nunca se aparta de la línea que le descubre Ismael Rodríguez, que él también elabora muy notablemente por su cuenta. Ahora, las películas pueden a veces ser fatales, no hay modo de  evitar que una filmografía hecha con tal celeridad no esté cuajada de momentos de infortunio. Pero no hay duda tampoco que los instantes afortunados valen tanto que mantienen al personaje, como tú dices, seis décadas después.

 Ante todo no era ‘engreido’ -como se decía en aquella época- su humildad era una de sus máximas cualidades, pero llevaba por dentro un torito enfurecido seguramente cuando le tocaban sus fibras sinaloenses. Como el propio personaje ‘Torito’ que hace pedazos al ‘Tuerto’ y moquetea al propio Jorge Negrete en la vida real.

Si bueno, él era un personaje atado a su psicología no a sus papeles, y a sus papeles les imprimía la forma que su psicología le daba sin revelarse en demasía. Estoy convencido que lo que él encuentra en el cine es un gran estanque de narciso, porque era humilde pero no tanto, hay que ver el número de close ups que exigía en cada película. No tenía en mente a un Clarck Gable o un Tyrone Power pero sí un Gary Cooper o un James Stewart -con las diferencias debidas- y sobre todo, tenía en mente lo que le había pasado con Nosotros los pobres.

Nosotros los pobres lo convierte a él -un carpintero de Sinaloa- en el gran símbolo de la ciudad de México, y le da una noción muy clara hasta dónde llega su humildad y hasta dónde actúa el cálculo. Esa combinación de conocimiento de su lugar en la sociedad, y de genuina capacidad de no distanciarse de los demás, lo convierte en la gran figura. Y en un momento donde tú ves que sí actúa nada más la humildad, es el anti pre-teletón en la Basílica de Guadalupe para conseguir fondos de ayuda a niños pobres, donde él está 26 horas ante cámaras y fotógrafos -como se decía- y ahí sí, no está actuando un papel…

 

 Es su fervor guadalupano…

Es su genuino fervor guadalupano.

 Creo que fue de los primeros o el primero en cantarle las mañanitas a la Virgen de Guadalupe, en la Basílica.

Bueno, yo supongo que ya acudió Hernán Cortés según, dice el clero ¡ve tú a saber! no tengo tanto conocimiento histórico pero lo que sí, es el primero que hace una demostración de fortaleza física, 26 horas es muchísimo! Aun con los minutos o medias horas de sueño que se le hayan procurado, es una tarea intensa, y si lo hubiera calculado no habría funcionado. Ahora ya todo es mercadotecnia, y si vas a estar un minuto en pantalla frente a la guadalupana durante un día, tienes que verificar las reacciones faciales, los gestos de piedad, los ojos vueltos al cielo, etcétera. Pero en su caso sí era genuino, ahí sí es humilde, en el cine es una mezcla de humildad y maña.

 Definitivamente si Pedro Infante no hubiera muerto no podría ser metrosexual, por todas las esencias que lo determinaban, sin embargo los charros cantores posmodernos de hoy, han adoptado mucho de él.

Sí, pero cuando ves a un charro con un traje rosa mexicano, dices esto sí ya no, porque me parece muy bien mercadotécnicamente que estés pensando en la industria textil y en la venta de ese paño, pero lo que no tiene sentido es trasladar épocas. Ninguno de entonces podría figurar ahora, como ninguno de ahora hubiese sido advertido en no ser a través del escándalo.

 En Pedro Infante Las leyes del querer citas a Ismael Rodríguez quien puntualiza muy bien su mimetismo con los personajes, a pesar de que no leía los guiones. Los adaptaba ‘de oído’ prácticamente…

Se los leían o se los comentaban y ya luego los memorizaba, pero con un atendedor que le evitaba el suplicio de la lectura. Ahí hay una inteligencia actoral desbordada, si bien puede fracasar con brío en algunas películas donde tú dices ¿pero qué estamos haciendo los espectadores? Por qué no lo acompañamos a una cantina a decirle que en esta película su vocación no era aparecer, era no aparecer. Lo cierto es que logra ser actor y no una presencia actor, Jorge Negrete nunca dejó de ser presencia cuando quería actuar, entonces uno tenía que refugiarse en el amor a México y gritar ¡viva México! hasta que terminara la película, porque de otro modo padecías ese desastre actoral que era Negrete.

Arturo de Córdova tenía uno o dos registros, Tin Tan sí era realmente muy dúctil entonces tiene esas virtudes de la variación, pero Infante ¡como ninguno! él llega a ser actor en La oveja negra y en No desearás la mujer de tu hijo y es actor en Que te ha dado esa mujer, y lo es en La vida no vale nada y lo es en El inocente. Alguien que siendo una presencia tan fulgurante y te propone también la actuación ¡es un fenómeno!

 Precisamente su histrionismo fulminante, le permite desplazarse del melodrama ranchero al melodrama urbano que no pocos actores lo logran; Infante puede ser charro y motociclista, por ejemplo.

Armendáriz sólo en dos o tres películas incursiona en el melodrama urbano, él es una presencia rural ¡genial! Infante hace lo que le da la gana en cualquier medio, si tiene película. Si tiene facilidades como las que le brinda Ismael Rodríguez logra realmente maravillas, porque no está detenido por el género, él desborda los géneros. La espontaneidad, la flexibilidad y la cantada que en su caso es definitiva, le permiten trascender las limitaciones de los géneros.

 Por eso hizo películas un tanto raras fuera del contexto de sus filmaciones, como Tizoc, con María Félix -que además ganó el Oso de Berlín- y Sobre las olas

Pésima, pésima, porque en Sobre las olas lo obligan a ser un Juventino Rosas que la mitad de la película se la pasa en la comedia de equivocaciones. Pero las limitaciones que tiene en Tizoc y en Sobre las olas son las virtudes que alcanza en ATM (A toda máquina), Los tres García, Vuelven los García, Los tres huastecos…   

 Pedro Infante sigue siendo una gran compensación como efigie carismática, ante la cada vez más aberrante figura de la clase gobernante en México.

Bueno lo que Infante sobre todo da, es la serie de impresiones de un país que se permitía dentro de una represión moral muy intensa, personajes que continúan divirtiendo, que continúan emocionando, y que continúan haciéndote ver por qué el melodrama es el género familiar por excelencia.

TE PUEDE INTERESAR:

Cine

Ofrecen 2 MMD a Justin Bieber para hacer cinta porno gay

Luego de mostrar que sus “atributos” son naturales, el cantante Justin Bieber recibió una oferta para actuar en una cinta pornográfica gay. Fue el actor Johnny Rapid quien lo invitó a

Mexamerican

Para leer al pato Donald Trump

  Por Rafael Molina Una limousine ingresó apresuradamente al estacionamiento del hotel Camino Real de la ciudad de México, y del aparatoso vehículo descendió un corpulento, elegante y voluminoso individuo

Destacada

Metronomy y la Old Skool

Luego del éxito rotundo de “Love Letters”, la agrupación inglesa, Metronomy regresa a la escena musical con “Summer 08”. Enteramente escrito, interpretado y producido por Mount, ‘Summer 08’ encuentra al

0 Comments

No Comments Yet!

You can be first to comment this post!