Un día como hoy pero de 1998 falleció el poeta Octavio Paz (Ciudad de México, 31 de marzo, 1914 – Íbid., 19 de abril, 1998), quien abrió con su obra nuevas sendas para el pensamiento, la poesía y la literatura, inspirando a numerosos creadores en todas las disciplinas.

Los libros de Octavio Paz son para México y para la cultura hispana tesoros que consagran su presencia como culturas que abrevan del pasado a para forjar un futuro.

Octavio Paz abrió una ventana luminosa al acto poético con El arco y la lira, que revolucionó las letras de América con Libertad bajo palabra y que nos mostró el vínculo entre el amor y lo humano en Piedra de sol.

A partir de las décadas de los cincuenta y sesentas lega al mundo libros indispensables como El laberinto de la soledad, El arco y la lira¿Águila o sol?  Libertad bajo palabra y publica sus revolucionarios libros poéticos Salamandra; Ladera este, donde incluyó su segundo poema largo Blanco.

También viaja a la India y a Japón, sitios de los que recibió una gran influencia, al grado que Paz inició la primera traducción del clásico Haibum de Basho: Oku no Homosichi (Sendas de Oku), gracias a la ayuda de Eikichi Hayashiya, un funcionario japonés que a su vez tradujo el Popol vu al japonés.

Con esas influencias, las ideas y percepciones de Paz sobre el arte y las expresiones de México, se hicieron más claras, sobre todo cuando comparaba procesos históricos.

En 1971, Octavio Paz fundó la revista Plural, y ese año publicó El mono gramático. En 1977 dejó Plural e inició la revista Vuelta de la que fue director e impulsó a numerosos escritores. En 1981 es reconocido con el Premio Cervantes de Literatura, y una año más tarde publica su mítico libro Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe.

El escritor inauguró la década de los noventa con la noticia internacional de ser el ganador del Premio Nobel de Literatura. En su discurso, profundo, visionario, Paz plantea numerosas preguntas acerca del rumbo ideológico, político y humano en nuestra sociedad.