El nombre de los diamantes proviene del Griego antiguo “diaphanous” que significa transparente y “adámas”, que significa invencible o irrompible. Es la materia natural más resistente conocida por el ser humano y su alta dispersión refractiva le confiere su característico brillo.

La composición del diamante es carbón puro con una fuerte estructura de cristal. En su forma más perfecta los diamantes son incoloros, pero un defecto de otras sustancias naturales como el boro o el nitrógeno puede producir un diamante de color, por eso existen algunos azules, amarillos, rosas, azules y cafés.

Los diamantes se cortan para crear gemas que se utilizan principalmente en joyería, aunque por sus excepcionales características físicas también se usan en equipos de corte y pulido.

Debido a sus múltiples propiedades físicas, al rey de las gemas se le han adjudicado propiedades metafísicas de poder y curativas. El diamante se asocia con valor y coraje, tanto físico como mental. Son considerados también símbolo de riqueza y abundancia.

Se cree que amplifican las metas e intenciones de la persona que los usa; ya que facilitan el flujo de las energías física, mental y espiritual. Esta carga extra de energía eleva la confianza y la autoestima, ayudando a alcanzar metas y deseos.

Debido a su pureza los diamantes también son símbolo de amor, verdad y confianza. Por eso comenzó a usarse en los anillos de compromiso, como símbolo de uno de los momentos más importantes en la vida de una pareja que decide compartir su vida.

Diamantes

Los diamantes: equilibrio y salud

Las propiedades purificantes del diamante le permiten actuar sobre órganos relacionados a la eliminación de desperdicios. Es decir, para sanar los riñones e intestinos, se cree que curan la constipación, ayudan en la retención de líquidos y para evacuar las piedras de los riñones. También se dice que mejoran la visión, estimulan las glándulas endocrinas y balancean el metabolismo.

Se cree que es una buena sustancia para prevenir los ataques al corazón y contra la epilepsia. Como el uso de diamantes recarga los niveles de energía se combaten los efectos del envejecimiento.

A nivel mental y emocional, los diamantes liberan el miedo y la ansiedad. Tener diamantes cerca de la hora de dormir puede ser benéfico para quienes tienen pesadillas o alucinaciones.  Así como en el centro de trabajo para atraer la prosperidad, la armonía y la cooperación.

Los diamantes tienen una muy alta vibración energética por eso los hinduistas los usan para estimular y abrir chacras, principalmente el chacra corona que se ubica en la cabeza y el de la garganta que es de la expresión.

Se cree que la mejor forma de poder sacar provecho de los poderes del diamante es usándolo con una montadura de oro, en el brazo y mano izquierdos o cerca del corazón.

Información: www.berger.com.mx