Bélgica

Bélgica ha llegado en este mundial como el caballo negro, ya que, aunque tiene grandes futbolistas, eran pocos los que los ponían a un paso de la final. Y es que cuando hablamos de este país, para muchos, el futbol es de lo último que se les viene a la cabeza pues al tener de los mejores chocolates, quesos y cervezas del mundo, Bélgica nos muestra que su gastronomía tiene mucho más por explorar.

Esta cocina esta fuertemente influenciado por la comida francesa y española, un claro ejemplo son los mejillones. Estos humildes y sabrosos moluscos son habituales en las cervecerías y restaurantes belgas, y siempre se presentan acompañados de patatas fritas, formando un maridaje tan sorprendente como exquisito. Este tipo de mariscos es habitual en las mesas belgas, siendo algunos de sus representantes las gambas y los bígaros.

Algo clásico en todos los restaurantes, brasseries, fritkots o frituries ambulantes son, sin ninguna duda, las frites. Que no son ni más ni menos que ‘simples’ patatas fritas. Que, aunque parecen simples, la dificultad es alta, ya que la receta tradicional de la fritura (se fríen en grasa de buey, he ahí el quid de la cuestión) se estudia hasta en las escuelas de hostelería. Son más que un plato típico, un auténtico símbolo del patrimonio nacional belga.

Bélgica

En este país cabe recordar que la repostería belga es célebre por preparaciones tan ricas como los crujientes gofres o las crêpes, pero sobre todo por sus chocolates de renombre mundial. Y es que en Bélgica hay alrededor de quinientos tipos distintos de pralinés, nombre que corresponde a los bombones que se fabrican desde hace siglos en Bélgica. Un placer para los sentidos.